
Hace unos días recibí la llamada telefónica de mi primo contándome acerca de esta extraña situación. Las cenizas de mi tío Peyo fueron esparcidas tiempo atrás en el Fundo San Luis de Cauquenes, lugar donde él y sus hermanos nacieron, terreno perteneciente a la familia. Mi tía les donó una parte a las seguidoras de la virgen de Schoenstatt para que ellas erigieran su santuario allí. No creo que antes de morir mi tía Texia hubiese pensado en el terrible problema que conllevaría a futuro. Estas señoras quieren que se remueva el trozo de tierra donde fueron esparcidas las cenizas del difunto tío Peyo, una de las ideas más estúpidas y atentatorias de la cual he tenido conocimiento. A pedido de mi primo y en nombre de mi papá, Andrés y yo redactamos una carta al diario La voz de la Provincia, para hacer fuerza y apoyar a la familia. Esperamos la carta sea publicada, la dejo adjunta a esta entrada para que vean de qué se trata.
Santiago jueves, 21 de junio de 2007
Comunidad Cauquenina:
Hace poco nos enteramos por medio de nuestro querido primo, José Pedro Hurtado Alarcón, acerca del conflicto con el terreno donde fueron esparcidas las cenizas del Tío Pedro. Nuestro padre, Patricio Hurtado Pereira, está muy sorprendido y más que todo, dolido.
Si la última decisión de don Pedro Hurtado fue la de ser cremado y dejado libre en su tierra natal, donde convivió junto a sus hermanos, murieron sus padres y se desarrolló como un servidor público de tradición familiar, debería ser respetada, además fue su última voluntad manifestada mucho antes de su deceso.
Debido a problemas de salud relacionados a la hemiplejia de nuestro papá y las instrucciones de los médicos que le prohibían viajar fuera de la capital, este no pudo presenciar la despedida de su hermano menor a quien siempre catalogó como su regalón. ¿Y qué nos queda para cuando eventualmente viajemos a Cauquenes y así tratar de reencontrarnos con nuestras raíces?, no queremos que por capricho de un grupo de señoras que entran en la incongruencia de pensamiento al proponer un sacrilegio tal como es remover un trozo de tierra donde yace uno de nuestros familiares, en terreno que originalmente le pertenecía a nuestra abuela Olga Pereira y luego pasó a ser propiedad de su hermana mayor Texia Hurtado ¿Qué pensaría ella con respecto a todo esto?. Creemos que Don Pedro merece descansar en paz y en ese espacio no afecta a nadie más que a estas seguidoras de las creencias del Padre Kentenich, quienes atentan contra los últimos deseos de un difunto perteneciente a una de las familias que ha trascendido en la comunidad cauquenina, que todos conocieron y mantienen en su memoria al igual que el patente recuerdo de la tía Texia. Creemos además que resulta absurda la idea de querer remover las cenizas, debido a que estas ya han sido esparcidas en el Fundo San Luis. Donde están erguidas esas palmeras no es sólo un cuadrado de tierra, ahí se encuentran los restos de un ser humano, padre, abuelo, tío y hermano. No pretendemos más que exigir se respete la memoria de nuestro familiar, quien hizo mucho por la región y sus alrededores.
Esperamos se realicen las gestiones pertinentes para frenar este arrebato de Fe. El tío Peyo también era cristiano al igual que su familia, para nosotros que nos encontramos lejos y sentimos el dolor de nuestros primos y tía que ocasionan estos actos, nos vemos en la obligación de poder hacer algo al respecto y así tratar de evitar cualquier conflicto.
La familia Hurtado posee dos grandes cualidades: Unidad y Conciencia. A pesar de encontrarnos todos dispersos a lo largo del país, no olvidamos que tenemos un lugar de procedencia que es Cauquenes y es en casos como este, cuando la familia nos necesita, que nosotros acudimos para brindar todo el apoyo posible, por nuestro padre y nuestros tíos. Si es necesario que se junten los Hurtado para ponerle punto final a lo que creemos recae en una aberración en contra de la paz eterna de un difunto, no dudaremos en tomar rumbo a la tierra del vino, a nuestra querida región del Maule.
Se despiden Atte.
Andrés y Cristóbal Hurtado M.
Patricio Hurtado Pereira.