No me di cuenta antes. Todo este tiempo me dejé llevar por ese cínico encanto tuyo. Sí, me pongo emocional y no tolero verte con otros porque no me has engañado con uno solo, sino que con un montón de mal nacidos. Cantando con el astronauta mientras flotaban en el espacio, cabalgando junto al vaquero en busca de malhechores o sonriéndole al tipo mudo vestidos enteramente de blanco y negro. No lo pude soportar. Lo hiciste frente a mí y me dejaste abandonado cuando más te necesité. Nunca fuiste fiel, dentro o fuera de esa gran pantalla.
Nada sacaba con enviarte flores y esas tarjetas llenas de versos, aquellas que nunca agradeciste, porque así eres y nunca das las gracias. No, no pudiste quererme de la forma en que yo lo hago…
Cuando fui a tu casa y no quisiste recibirme, llamaste a la policía para que me corrieran de ese jardín tan bien cuidado, no por tu mano seguramente, porque me consta en todas las revistas y archivos que he leído acerca tuyo que no enciendes ni el gas de la cocina para tu mamá. Tantos buenos pensamientos que he tenido hacia ti y todos esos sueños para cuando estuviéramos juntos los dos, serías Cleopatra y yo Marco Antonio, más que eso mi Diosa Afrodita y yo tu eterno servidor. Visitaría la casa de tus padres, llenaría de regalos y joyas a mi suegra y pediría tu mano en matrimonio cual príncipe en su brillante armadura, que va en busca de su bella durmiente, su Blanca Nieves y todas esas chicas tan hermosas como tú. Iría a todos esos estrenos contigo sosteniéndote del brazo y caminando por aquella alfombra roja; sí, esa bien brillante por la que tantas veces te has paseado con otros, nunca conmigo.
No tengo derecho a exigirte cosas, pero ahora que me he dado cuenta del tipo de mujer que eres y de que no hay posibilidad alguna de cambio en tu personalidad, quiero que vengas a buscar a tu perro. Me lo llevé cuando estuviste rodando esa película rara donde te tocaba hacer de alcohólica reformada y policía que al final triunfaba como actriz de cine. En realidad esa es en parte tu historia, obviando el tema policial y la rehabilitación porque ambos sabemos que no puedes irte a trabajar sin ese bajativo al desayuno. Entré por la ventana de tu cuarto como siempre, me vio y comenzó a chillar, no sé si de cariño o susto ya que luego de eso me estaba mordiendo la mano. En fin, quiero que lo vengas a buscar y te alejes de mi vida. El quiltro este no hace más que llorar y cagarse en mis zapatos, babea las fotos que tengo guardadas donde apareces tú y no me deja dormir. Bastante harto me encuentro por haberte perseguido todos estos años, interrumpir tu línea telefónica y dejarte regalos dentro de la casa cuando no estabas, todo esto sin buenos resultados. Las órdenes de restricción y las medidas cautelares se han acumulado en mi buzón hasta más no poder y el cartero ha amenazado con no dejar una sola carta si no desocupo el espacio.
Así que, ya sabes. Mientras antes termine mi pesadilla, mejor.
Saludos a tu familia y diles que, a pesar de las golpizas y de tu mamá diciéndome por teléfono que tú y yo nunca hemos tenido relación alguna, los perdono.
PD. Cuando vengas, trae todos mis peluches, y una foto autografiada para recordarte.







